
Llevo dentro de mi corazón esa niña que se niega a crecer, que se niega a dejar de soñar, que se niega a dejar de creer.
Esa niña que se sorprende ante un nuevo descubrimiento.
A la que le gusta ver las burbujas de jabón volando en el viento,
la que cierra los ojos al sentir el olor de tierra mojada cuando empieza a llover,
la que se sienta a la ventana a ver la lluvia caer...
La que se divierte encontrándole formas a las nubes.
La que le gusta caminar descalza sobre pasto fresco,
la que juega con la arena del mar y busca caracolas para escuchar en ellas el suave canto del viento...
La que le gusta mecerse en una hamaca (aunque ya el vaivén la maree...)
A la que le tienen que prestar un pañuelo para que seque las lágrimas en medio de una película emotiva.
La que aún guarda sus libros de cuentos,
esa niña que tiene un baúl de recuerdos que para nadie más tiene valor, sólo para ella.
La que suspira leyendo poesía,
la que viaja a lugares inimaginables leyendo un libro...
Esa niña a la que se le alegra la carita cuando ve un chocolate,
o se le hace la boca agua al ver un algodón de azúcar...
O esa niña que se le hace el corazón un puño cuando ve un animalito abandonado en la calle.
Esa niña que se sienta en silencio a ver el atardecer ocultarse,
la que mira al cielo en las noches buscando estrellas fugaces,
la que se deja hechizar por la luz de la luna.
Esa que imagina nuevos mundos al final del arco iris...
Aquella niña que duerme buscando un hermoso sueño,
la que se despierta llena de miedo y se tranquiliza por que sabe que sólo fue una pesadilla.
A la que no le importa reir hasta que se le salgan las lágrimas,
la juguetona...
La frágil,
la que suspira,
la sensible,
la que aún cree en el amor,
la que aún tiene esperanzas, la que aún tiene fe...
Esa niña jamás... jamás morirá
Esa niña que se sorprende ante un nuevo descubrimiento.
A la que le gusta ver las burbujas de jabón volando en el viento,
la que cierra los ojos al sentir el olor de tierra mojada cuando empieza a llover,
la que se sienta a la ventana a ver la lluvia caer...
La que se divierte encontrándole formas a las nubes.
La que le gusta caminar descalza sobre pasto fresco,
la que juega con la arena del mar y busca caracolas para escuchar en ellas el suave canto del viento...
La que le gusta mecerse en una hamaca (aunque ya el vaivén la maree...)
A la que le tienen que prestar un pañuelo para que seque las lágrimas en medio de una película emotiva.
La que aún guarda sus libros de cuentos,
esa niña que tiene un baúl de recuerdos que para nadie más tiene valor, sólo para ella.
La que suspira leyendo poesía,
la que viaja a lugares inimaginables leyendo un libro...
Esa niña a la que se le alegra la carita cuando ve un chocolate,
o se le hace la boca agua al ver un algodón de azúcar...
O esa niña que se le hace el corazón un puño cuando ve un animalito abandonado en la calle.
Esa niña que se sienta en silencio a ver el atardecer ocultarse,
la que mira al cielo en las noches buscando estrellas fugaces,
la que se deja hechizar por la luz de la luna.
Esa que imagina nuevos mundos al final del arco iris...
Aquella niña que duerme buscando un hermoso sueño,
la que se despierta llena de miedo y se tranquiliza por que sabe que sólo fue una pesadilla.
A la que no le importa reir hasta que se le salgan las lágrimas,
la juguetona...
La frágil,
la que suspira,
la sensible,
la que aún cree en el amor,
la que aún tiene esperanzas, la que aún tiene fe...
Esa niña jamás... jamás morirá
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